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"La música es la mejor medicina" (Octubre 2013)

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Artículo de Jean-François Brassard previo a la enésima visita de Roger Hodgson a Montreal, publicado en la revista canadiense "Echos Vedettes".


Del mismo modo que sus canciones son tarareadas por todo el mundo desde los años 70, su nombre es desconocido. Roger Hodgson, el alma de Supertramp que se hizo solista en 1984, es el creador de himnos como ‘The logical song’, ‘Give a little bit’ y ‘Take the long way home’, los cuales interpretará en la Place Des Arts los días 17 y 18 de Octubre. Esta es una entrevista con un compositor lleno de talento, un gran cantante y un auténtico caballero.

“Hola Jean-François, soy Roger”. Incluso aunque yo no estuviese esperando su llamada, no le habría hecho falta presentarse. La voz de Hodgson es tan única como su talento. El músico de origen británico nos llama desde su California adoptiva, aunque sigue conservando la clase, la amabilidad y la compostura inglesas. Pocos días antes de sus dos conciertos en la Salle Wilfrid-Pelletier contestó gentilmente a nuestras preguntas.

En 1969, junto a su amigo Rick Davies, Hodgson creó Supertramp. El éxito les llegó rápidamente en su país, y poco después también en Norteamérica. Primero Montreal y después el resto de Quebec les dieron una calurosa bienvenida. Su talento ya era indiscutible cuando publicaron su tercer álbum ‘Crime of the century’ en 1974, pero a los estadounidenses les costó cinco años más reconocerlo. Fue ‘Breakfast in America’, de 1979, el disco que les hizo famosos en todo el mundo. En 1983, tras editar ‘Famous last words’, Hodgson dejó del grupo. Desde entonces ha publicado cinco álbumes a su nombre.

Es imposible hablar de la carrera en solitario de Hodgson sin mencionar a Supertramp. “Incluso aunque fui yo quien tomó la decisión de dejar la banda, al principio me resultó muy difícil porque le había dedicado catorce años de mi vida y era como mi bebé. Pero desde un punto de vista artístico no tenía otra alternativa, pues sabía que la banda había llegado todo lo lejos que podía llegar”.

Cuando se marchó, Hodgson y los demás miembros del grupo acordaron que Supertramp no volvería a interpretar ninguna de las canciones que él había compuesto. “Eso era lo único que me preocupaba, lo más importante de todo. Pero el acuerdo no duró mucho, y eso me dolió enormemente. No cumplir la palabra dada fue para mí como una traición, y tardé bastante tiempo en aceptarlo”. Y es que las mejores canciones y los mayores éxitos de Supertramp fueron escritos por Hodgson.

Esa herida en su alma coincidió en el tiempo con otra lesión física que podría haber puesto punto y final a su carrera. En 1987, tras un grave accidente, el diagnóstico que le dieron los médicos decía que sus manos no podrían volver a tocar ningún instrumento. “Nunca más. Cuando fui consciente de lo que me estaba pasando, quise demostrarles que estaban equivocados. Fue una época muy difícil, y trabajé muy duro haciendo fisioterapia y rezando mucho. Un año y medio después conseguí volver a tocar”.

Hoy, a sus 63 años de edad, la voz única de Hodgson se encuentra en su mejor momento. Desde principios de siglo, primero con la banda de Ringo Starr y después con su propio espectáculo, Hodgson ha regresado muchas veces a Quebec, donde sus fans han podido comprobar que sus cuerdas vocales no han perdido nada, sino más bien todo lo contrario.

“Me divierto más interpretando mis canciones ahora, porque canto mejor que antes y tengo más confianza en mí mismo. También está el hecho de que ahora me doy cuenta de lo importantes que son esas canciones para mucha gente. Una de las cosas más gratificantes es ver entre el público a niños con sus padres. Para un artista es increíble ver cómo sus canciones van pasando de generación en generación. En estos tiempos difíciles, la música es la mejor medicina. Consigue unir a la gente”.

En concierto Hodgson interpreta, por supuesto, esos grandes éxitos que todo el mundo se sabe de memoria. “También me gusta tocar una o dos canciones que sólo los mayores fans conocen, pero es difícil hacerlo en Quebec porque allí tengo la sensación de que todo el mundo se las conoce todas”, dice Hodgson entre risas.

Aunque interprete una o dos canciones nuevas en cada concierto, Hodgson no tiene previsto grabarlas en breve. “Es probable que al final decida ofrecerlas a través de mi página web. Me gusta hacer las cosas a mi propio ritmo, y he estado muchos años alejado del negocio de la música. ¡Algunos me consideran un renegado!”, dice riendo.

Tal vez sea un renegado, pero sin duda alguna es un caballero.