Oswald, me temo que sólo puedo ayudarte a medias…
Evidentemente, se trata de alguna versión de los ‘trampettes’, aunque desconozco cuál fue la ‘alineación’ que presentaron aquella noche en el Pavilion de París.
Lo que sí puedo decirte es que no fueron los de la grabación original del álbum “Crime of the century”, pues ellos únicamente se subieron al escenario en la presentación del disco en Chelsea el 22 de septiembre de 1974 ante numerosos promotores y ejecutivos de A&M. Estamos hablando, por si alguien no lo sabe, de Christine Helliwell (esposa de John), Vicki Siebenberg (esposa de Bob) y Scott Gorham (hermano de Vicki).
En cuanto a la posibilidad de que hubieran retocado esos coros para ‘perfeccionarlos’ en el álbum en directo, te dejo un extracto de mi proyecto de libro en el que el tema no se aclara del todo pero deja abierta esa posibilidad.
“Russel Pope y Pete Henderson hicieron la mayoría del trabajo en cuanto a las mezclas”, cuenta John, “y nos encontramos con que había muy pocas cosas que corregir. Hay grupos que cuando mezclan un disco en directo sólo dejan el bajo y la batería, y vuelven a grabar todo lo demás. Nosotros no tuvimos que hacer eso, porque en los conciertos de París coincidieron la mejor música, el mejor ambiente y la mejor técnica”.
“La gente piensa que entonces añadimos todo tipo de cosas a las grabaciones, pero sólo fueron dos”, añade Russel Pope corroborando la versión de John. “Había un zumbido en un sintetizador que tuvimos que reemplazar, y también rehicimos algunas voces y una armonía de John. El resto se dejó igual que estaba en las grabaciones originales”.
“Una de las primeras cosas de las que tienes que preocuparte al grabar un concierto”, dice Roger, “es el problema de las filtraciones: todos los instrumentos se meten en los micrófonos de los demás. Tienes a la batería metiéndose en el micrófono del piano y además están los altavoces del escenario, que suelen sonar a un volumen bastante alto. Eso es una pesadilla para cualquier ingeniero de sonido”.
“Desde el punto de vista de las mezclas”, continúa Roger, “el problema que Pete y Russel se encontraron fue que el sonido era demasiado perfecto. Cuando oyeron lo que habían grabado con los instrumentos del escenario, se dieron cuenta de que el sonido rayaba la perfección, era increíble. Así que las primeras mezclas que se hicieron eran demasiado perfectas, sonaban como si estuviéramos todos metidos en un cuarto de baño. Por suerte, teníamos también cuatro micrófonos entre el público, grabando el sonido ambiente, y al final consiguieron que el disco sonara para un oyente como si estuviese sentado en el auditorio escuchando al grupo, con toda la emoción del público a su alrededor”.