Crónicas conciertos

Supertramp en Victoria ("Monday Magazine", Mayo 2011)

Publicado en Crónicas de conciertos

Crónica del concierto en Victoria de la gira 2011 de Supertramp, aparecida en la publicación canadiense "Monday Magazine" y firmada por Grant McKenzie.

No sabía qué era lo que podía esperarme cuando Supertramp salió al escenario anoche en el Save-on-Foods Memorial Centre de Victoria. En su mejor momento comercial publicaron ‘Paris’, uno de los mejores discos en directo que todavía ocupan un lugar privilegiado en mi iPod, habiéndolo comprado primero en vinilo, luego en casete y después en CD.

Esta vez no me esperaba que interpretaran aquel álbum (con Roger Hodgson desaparecido de la formación, habría sido totalmente imposible), pero buscaba encontrar la pasión de vivir la experiencia en directo. Y eso es lo que consiguieron el líder Rick Davies y su banda de siete músicos.

Davies asesinó las teclas, machacando el marfil, y aunque su voz se ha endurecido con la edad, todavía conserva esa cualidad única de Supertramp (estoy pensando en ‘Rudy’ y ‘Goodbye stranger’) que me hizo ser consciente de que me encontraba en el lugar adecuado contemplando cómo se escribía un poco de la historia de esta ciudad.

La última vez que Davies y sus chicos (sólo quedan dos de los originales, el saxofonista y maestro de ceremonias John Helliwell y el batería Bob Siebenberg) tocaron en Victoria era 1977, y desde entonces el público ha envejecido junto a la banda.

Por alusiones, yo tenía un pase de camerino en aquella gira cuando actuaron en el Stampede de Calgary… De hecho, el público de anoche estaba chapado a la antigua, y durante las baladas encendían mecheros de verdad en vez de los teléfonos móviles que utilizan los chicos de hoy en día.

Y aunque también hubo gente estirada (como los que nos pidieron a mi hija y a mí que dejásemos de bailar y nos sentásemos para poder ver mejor) a quienes obviamente se les había pasado la hora de irse a la cama, una agradecida audiencia de 6.000 personas vibró con las primeras notas de cada clásico que sonó.

En resumen, el público se lo pasó jodidamente bien, y al fin y al cabo de eso es de lo que se trata.