Crónicas conciertos

Supertramp en Rickmansworth ("Melody Maker", Octubre 1971)

Publicado en Crónicas de conciertos

Crónica de Paul Weir, aparecida en la revista musical británica "Melody Maker", sobre uno de los conciertos de la primera época de Supertramp.


 

El grupo Supertramp actuó en el Instituto de Rickmansworth el pasado sábado. No fue el Supertramp sutil y melancólico famoso por sus grabaciones. Fue Supertramp en directo, tocando rock. Podría pensarse que están antendiendo la demanda de nuestra época hacia el rock puro, pero sin embargo lo hacen muy bien. Es refrescante ver al órgano y al piano sustituyendo a la guitarra eléctrica por una vez.

Instrumentos tan variados como flautines, flautas y saxofones ayudan a Supertramp a evitar ser una banda más de rock duro. Su rock es suave por momentos y de repente hace surgir el máximo de la energía del cuerpo y la voz de los espectadores.

Supertramp empezó el concierto con “It's a long road”, una excelente canción con un agradable toque jazz, con Rick Davies recorriendo los teclados y Dave Winthrop utilizando el saxo de forma infernal, para ir apaciguándose poco a poco en la parte final del tema.

“White hot rock” tuvo lugar de forma predecible. “Remember” fue más dura, por lo menos hasta el cambio instrumental con una gran interpretación de Dave.

Toque lo que toque Supertramp, lo hace de forma agradable, obteniendo música de los instrumentos en vez de ruido, y con voces muy armonizadas. Su rock es un rock melódico. Es una pena que no interpretan más canciones suyas de ese tipo, pero “Maybe I'm a beggar” demostró algo de este talento. Comienza con Roger Hodgson y con Dave tocando el flautín, y el contraste con la flauta proporciona resultados muy satisfactorios.

En “Try again” aparecen otra vez la flauta y el flautín, y todo lo que un tema puede contener, con Rick haciendo el órgano fluir y un poco de rock aquí y allí, pero decididamente todo de forma muy sutil.

“Sweet little queenie” puso a todo el mundo de pie, saltando fervientemente. Y después fue el turno del público, que se quedó gritando hasta que consiguieron que el grupo interpretara “Black cat”, otra pieza rock con un ambiente apropiado para un concierto memorable.