Artículos

"Las penúltimas palabras de Supertramp" (Marzo 1997)

Publicado en Artículos

Reportaje aparecido en "El Mundo" en el que Iñaki Gil aborda la reaparición de Supertramp con el disco "Some things never change".

 

Supertramp vuelve. Diez años después, uno de los grupos punteros de los 70 ha vuelto a grabar. Y volverá a recorrer Europa en una gira que hará escala en siete ciudades españolas (La Coruña, Madrid, Murcia, Málaga, Zaragoza y Valencia). El disco, presentado ayer en París, se titula, simbólicamente, ‘Algunas cosas nunca cambian’ (‘Some things never change’).

Bueno, algunas cosas sí han cambiado. En el mundo, en la música e incluso en Supertramp. Así que las preguntas pertinentes eran quiénes vuelven, con qué intenciones y por qué. La cuestión del millón de dólares es si Supertramp “cosecha 97” suena como el Supertramp de ‘Even in the quietest momments’ o ‘Breakfast in America’.

Vamos por partes. Esta formación incluye tres veteranos: Rick Davies (compositor, cantante y teclista), John Helliwell (viento) y Bob Siebenberg (batería). A ellos se han sumado el percusionista Tom Walsh (antes con Joe Cocker), el bajo Cliff Hugo (oficialmente con Ray Charles), el guitarrista Carl Verheyen y Lee R. Thornburg (trompeta, voces, teclados y trombón que estuvo con Rod Steward y Tower of power). Mención aparte para Mark Hart, que forma parte de Crowded House y que además de tocar guitarra y teclados aporta su voz.

No está, obviamente, Roger Hodgson, que formó con Rick Davies el alma del Supertramp de las grandes horas. La ruptura del dúo que firmó todas las canciones importantes de la banda parecía haber reducido al silencio a Supertramp. Hacer olvidar esta ausencia es el mayor reto de esta reaparición.

Su sombra planeó ayer en la presentación parisina. Davies no quiso responder a preguntas sobre él. Helliwell mencionó el nuevo trabajo de éste y se esforzó en dar sensación de que la herida está cerrada.

Hay quien ha visto en la letra de la canción que da título al álbum una clara alusión al ausente, discípulo de la Iglesia de la Cienciología: “Puedes escuchar esas cintas lavacerebros, abrazar la fe judía, católica o budista pero estoy seguro de que será en vano porque tú sabes que algunas cosas nunca cambian”.

Davies no dio muchos detalles sobre esta espera de diez años. “Nos lo tomamos con calma”, dijo. Pero reconoció que todo lo que compuso en su soledad le sonaba a Supertramp. Y, puesto a hacer algo que “sonaba a Supertramp”, ¿por qué no hacerlo con el grupo cuyo nombre es propiedad suya?

Además, la marca Supertramp vende. Hasta el punto que la nueva grabación (cuya venta comienza el 24 de Marzo) es ya disco de oro en Francia. Gracias a las preventas ya confirmadas, cien mil ejemplares. Eso dio para adornar la presentación con la correspondiente entrega de trofeos.

Supertramp vuelve rentabilizando su nombre, su imagen y su público, y buscando abrir hueco entre los que tomaban biberón durante su pasado esplendor. De ahí una conversación en Internet ayer mismo, aunque Davies y Helliwell reconocieran que no han usado nunca en su vida un ordenador.

La imagen de la portada del disco entronca también con la estética clásica del grupo. Una pareja de abueletes toma el té en la Luna. Davies dijo con toda la razón que ilustra bien el título del álbum porque si algo no cambiará nunca es la costumbre de los (viejos) ingleses de tomar el té a las cinco donde quiera que estén.

El grupo exhibió en su presentación a Bogie, un perro canela que Davies paseó hasta que los flashes le parecieron demasiado (al perro). El chucho sale también en las imágenes lunares ladrando a la Tierra que se dibuja en el cielo.

Pero quizá quien mejor ha descrito las intenciones del grupo haya sido el productor Jack Douglas, que trabajó antes para John Lennon y Aerosmith: “Es un trabajo muy honesto y muy ‘supertramp’”. Cada uno podrá hacerse su propia idea desde la salida del primer single, ‘You win, I lose’ (‘Tú ganas, yo pierdo’), que las radios programarán, sin duda, con entusiasmo.

Dicen que los viejos rockeros nunca mueren. Pero envejecen. Ayer John Helliwell reconoció 52 tacos. Rick Davies admitió a regañadientes “seis meses más”.