James McNair, de la revista musical inglesa "Prog", habló con los legendarios miembros de Supertramp John Helliwell y Bob Siebenberg a raíz de la publicación oficial del vídeo de la actuación que ofreció Supertramp en el Hammersmith Odeon londinense en marzo de 1975.
En 1974 Supertramp publicó su disco revelación, ‘Crime of the Century’. Fue recibido con entusiasmo tanto por el público como por la crítica, lo que les aseguró un puesto entre los 5 primeros de las listas británicas, aunque aquello estuvo a punto de no llegar a hacerse realidad. Con motivo del lanzamiento en Blu-ray de un concierto de la época, hemos hablado con dos miembros de la banda, John Helliwell y Bob Siebenberg, para descubrir los entresijos que llevaron a la creación del álbum.
Principios del verano de 1974. La formación clásica de Supertramp ya existe, pero mientras graban el futuro sencillo ‘Dreamer’ en los estudios Ramport de Battersea (Londres), Roger Hodgson no está satisfecho. Cuatro años antes, el cofundador y cantante de Supertramp había registrado una maqueta de ‘Dreamer’ en casa de su madre, en Portsmouth, añadiendo una rudimentaria percusión a base de cajas de cartón al magnífico piano eléctrico Wurlitzer que sostiene la canción. Ahora, sin embargo, Hodgson siente que parte de la magia original del tema se está perdiendo.
“Roger tenía algunos episodios de maquetitis aguda”, recuerda Bob Siebenberg, el batería californiano del grupo. “Nosotros le decíamos: ‘Sí, la maqueta tiene mucho encanto, pero no podemos publicarla así. La calidad del sonido no es lo suficientemente buena’”. Hablando desde su casa cerca del Parque Nacional de Yosemite, Siebenberg explica que la solución consistió en tocar sobre la maqueta, conservando su esencia pero sustituyendo poco a poco las distintas pistas por nuevas grabaciones. “Así fue como lo resolvimos”, dice con una sonrisa.
Y, efectivamente, ‘Dreamer’ alcanzó el puesto número 13 de las listas británicas en marzo de 1975 y contribuyó al éxito de ‘Crime of the Century’, el álbum revelación que Supertramp grabó en 1974. Pero no todos los problemas dentro del grupo pudieron resolverse con tanta facilidad. Las diferencias de orígenes, personalidades e ideales entre sus miembros acabarían obstaculizando su extraordinario talento colectivo, hasta que Roger Hodgson decidió abandonar la banda para iniciar su carrera en solitario.
Nuestra conversación con Bob Siebenberg y con John Helliwell (responsable de los instrumentos de viento en Supertramp) se produce con motivo de la edición del Blu-ray ‘Crime of the Century: In Concert at Hammersmith Odeon 1975’. Esta excelente película dirigida por Derek Burbridge, sobria y sin artificios, demuestra una vez más, si es que hacía falta, la grandeza de aquella formación clásica.
Al igual que el bajista Dougie Thomson, Siebenberg y Helliwell eran incorporaciones relativamente recientes, nuevos compañeros para Roger Hodgson y el otro gran líder y teclista de Supertramp, Rick Davies, justo cuando el talento compositivo de ambos estaba alcanzando nuevas cotas en clásicos posteriores como ‘Bloody Well Right’ y ‘School’.
“Yo fui el último en entrar”, recuerda Helliwell desde su casa del Distrito de los Lagos, con una fotografía del pianista de jazz Thelonious Monk al fondo. “Nunca me pidieron oficialmente que me uniera al grupo, pero seguí volviendo con ellos después de mi primer ensayo en julio de 1973. Había tocado con Dougie en el grupo de jazz-rock The Alan Bown Set, y él me contó que Rick y Roger estaban preocupados porque los dos primeros discos de Supertramp no recibieron demasiado reconocimiento. Dougie tenía una gran visión para los negocios y logró convencerles de que hicieran un álbum más. Rick y Roger sabían que necesitaban cambiar de músicos, pero al parecer les asustaba despedir a la gente. Así que simplemente disolvían el grupo y lo volvían a formar”.
Mientras tanto, Bob Siebenberg se había trasladado a Londres en abril de 1971. Poco después se unió a Bees Make Honey, una banda integrada en la floreciente escena pub-rock londinense junto a grupos como Brinsley Schwarz y Ducks Deluxe. A Rick Davies le gustaba Bees Make Honey y se había fijado en la habilidad de su batería para tocar ritmos de blues. Mientras recogía su equipo tras un concierto en el pub Kensington, al oeste de Londres, Siebenberg fue abordado por Davies y Hodgson. Le propusieron una sesión de prueba en el sótano de un local de ensayo llamado The Furniture Cave, situado bajo una tienda de antigüedades en King's Road, Chelsea. “Más tarde me dijeron que no soportaban las audiciones típicas”, recuerda Siebenberg. “Recuerdo que les gustó que tocara bien los pequeños golpes de batería del comienzo de ‘Bloody Well Right’. Me enseñaron esa canción y ‘Crime of the Century’, y me uní a ellos”.
En aquel momento Supertramp todavía dudaba entre incorporar un músico de viento o un segundo guitarrista y, por lo que respectaba a guitarristas, Siebenberg tenía a alguien en mente: su cuñado Scott Gorham. “Habíamos sido amigos íntimos desde niños en Glendale (California)”, explica Siebenberg. “Nos entendíamos con una mirada y tocamos juntos en distintas bandas. Scott aún trabajaba en un almacén y le puse algunas maquetas embrionarias de Supertramp. Le encantaron y yo le dije: ‘Si puedes venirte conmigo a Londres...’”.
Pero cuando Gorham llegó a Londres en 1974, esa oportunidad ya no existía. Supertramp había incorporado a John Helliwell, cuyos múltiples talentos como instrumentista de viento, además de su capacidad para comunicarse con el público en directo y compensar la timidez de Hodgson y Davies entre canción y canción, hacen muy difícil imaginar a la banda clásica sin él. Gorham, mientras tanto, se unió a Thin Lizzy en el mes de junio. Al parecer, el destino sabía qué era lo que más le convenía.
Fue Dave Margereson, antiguo empleado de A&M Records convertido en representante de Supertramp, quien propuso que la nueva formación se reuniera para trabajar lejos de la ciudad. Alquiló ‘Southcombe’, una espaciosa pero sencilla casa de campo de dos plantas cerca de Thorncombe (Dorset), por 20 libras a la semana. Esta inteligente decisión distanció a Supertramp, junto con sus esposas, hijos, mascotas y su talentoso ingeniero de sonido Russel Pope, a más de 200 kilómetros de cualquier posible interferencia por parte de la compañía discográfica.
“Dougie se instaló al final del pasillo con su mujer y su bebé recién nacido”, recuerda Siebenberg. “John y su esposa Christine estaban en la planta de arriba, igual que yo. Rick y Roger tenían habitaciones en la planta baja. Pasábamos todos los cables a través de una habitación llena de aperos de labranza hasta el pequeño rincón donde Russel tenía nuestra grabadora de dos pistas y una pequeña mesa de mezclas. Las esposas se llevaban muy bien y, al principio, no había tensiones entre ninguno de nosotros”.
“Todo el mundo se llevó allí sus discos favoritos”, recuerda Helliwell. "Así que escuchábamos ‘The Dark Side of the Moon’, discos de Procol Harum, Spooky Tooth, Loggins & Messina... Recuerdo que a Bob no le gustaba la leche que tomábamos porque era recién ordeñada, nos la bebíamos directamente de la vaca. La llamaba ‘zumo de cólera’, pero Christine y yo rellenábamos una botella vacía de leche pasteurizada con aquella leche fresca y él no se daba cuenta”.
Fuese ‘zumo de cólera’ o no, las cosas marchaban bien. Iban tomando forma nuevas composiciones, entre ellas ‘Hide in Your Shell’, de Hodgson, una canción profundamente sincera sobre la soledad y la inseguridad. Al mismo tiempo, ‘Rudy’, un tema que Supertramp llevaba años interpretando en directo y que reflejaba los sentimientos de aislamiento y alienación de Rick Davies, estaba siendo transformado de un modo formidable.
“Todavía no teníamos bien montadas todas las transiciones entre las distintas secciones de las canciones, pero ya se podía sentir la magia y todo el potencial que había allí bajo el liderazgo de Rick y Roger”, recuerda Siebenberg. “Fue una época de mucha tranquilidad y una gran unión. Rick y yo dábamos largos paseos por el campo hasta el pub, caminando con nuestras botas de agua”.
Siebenberg también recuerda la tormenta que hubo una noche y un rayo que cayó “demasiado cerca para no sentir miedo”, arrancando el teléfono que había en la pared. Pudo ser un presagio de lo que estaba a punto de suceder. “Las cosas iban de maravilla y la discográfica nos apoyaba, pero de repente Roger dijo que quería dejarlo todo e irse a la India”, recuerda el batería. “Fue como si explotara una bomba. Es evidente que no llegó a hacerlo en aquella ocasión, pero durante unos días el ambiente fue realmente tenso, pues teníamos que ensayar sabiendo lo que le pasaba por la cabeza. John dice que Roger siempre estuvo intentando abandonar el grupo. No sé qué había detrás de eso desde el punto de vista psicológico, pero era cierto”.
Cuando Supertramp se unió al productor Ken Scott para grabar ‘Crime of the Century’ en los estudios Trident (Soho) y Ramport, este acababa de trabajar en el disco ‘Aladdin Sane’ de David Bowie. Al principio se mostró reacio a producir a Supertramp después de escuchar unas maquetas algo deslavazadas, pero tras verles actuar en un concierto de presentación organizado por A&M Records comprendió inmediatamente cuál era la esencia del grupo y el enorme potencial que tenían.
Lo que resultaba menos evidente era la compleja dinámica interna que había entre los miembros de la banda. “Todos éramos amigos, pero había ciertos bandos dentro del grupo”, explica Helliwell. “Roger se encontraba probablemente más cercano a Ken y a los miembros del equipo de iluminación, mientras que Rick era más solitario, más reservado. Yo me llevaba bien con todo el mundo”.
“Yo describiría la relación entre Rick y Roger como una competencia sana, más que como una rivalidad”, añade Siebenberg. “Roger se expresaba de una forma muy refinada, ya que había recibido una educación privilegiada en colegios privados de élite. Rick, en cambio, era un chico de la clase obrera de Swindon. Roger hablaba de las marcas circulares en los sembrados y de los ovnis que había visto, y Rick respondía: 'Sí, claro, y yo soy Napoleón'. En cierto modo, cada uno de ellos compensaba las carencias de la personalidad del otro”.
“Incluso entonces, Roger ya era un tipo diferente”, prosigue Siebenberg. “Le vimos cambiar y alejarse de nosotros por el camino de la espiritualidad y la filosofía oriental. Para ser justos, Roger siempre estaba buscando algo y se lo tomaba muy en serio. A nosotros no nos molestaba, aunque al principio nos burlábamos un poco de él. Pero para la época de ‘Breakfast In America’, e incluso antes, aquello ya había dejado de tener gracia”.
Tras la publicación de ‘Crime of the Century’ en octubre de 1974, Hodgson grabaría otros cuatro álbumes de estudio con Supertramp. Abandonó el grupo cuando terminó la gira de ‘Famous Last Words’ en septiembre de 1983, y doce meses después editó su primer y más exitoso álbum en solitario, ‘In the Eye of the Storm’.
Sin embargo, las especulaciones sobre una posible reunión de la formación clásica continuaron durante décadas, prácticamente hasta el fallecimiento de Rick Davies en 2025 a la edad de 81 años. Tanto Helliwell como Siebenberg reconocen que le echan mucho de menos. “Rick y su esposa Sue vivían en Long Island (Nueva York), pero lamentablemente no hubo funeral”, comenta Helliwell. “Fue devastador”, añade Siebenberg. “Un mundo sin Rick me hace sentirme fatal. Solía llamarme ‘el rey de los dos platillos’".
Cuando recibieron la noticia, ambos todavía estaban asimilando la muerte del antiguo representante de Supertramp, Dave Margereson, fallecido apenas unas semanas antes. “Dougie y yo estuvimos en su funeral”, explica Helliwell. “Por desgracia Bob no pudo asistir porque tenía compromisos de trabajo como entrenador de beisbol”.
¿Qué posibilidades hay de que los otros tres miembros del grupo vuelvan a trabajar con su antiguo compañero Roger? “Muy pocas”, responde Helliwell. “Roger está por ahí, en algún lugar del éter. No sé si alguna vez volverá a bajar a la tierra. Forma parte de una organización religiosa en Florida y no mantiene contacto con nosotros, aunque sí hemos tenido algún tipo de relación con él. Hace un par de años Dougie, Bob y yo le pusimos una demanda judicial, y fue agradable volver a verle. El problema era una pequeña parte de los derechos editoriales que él y Rick habían acordado cedernos y que, después de varias décadas, dejaron de pagarnos. Perdimos el primer juicio y nos salió carísimo. Después recurrimos la sentencia y ganamos, pero todavía seguimos esperando. Estas cosas avanzan muy despacio”.
Bob Siebenberg sigue dando conciertos por las zonas de Ventura y Santa Bárbara como batería del grupo Sleeping Chief, mientras que John Helliwell continúa actuando con su Super Big Tramp Band y su cuarteto holandés de jazz Don't Ever Leave Me. Ambos conservan un cariño muy especial por ‘Crime of the Century’, el disco que supuso el gran salto de Supertramp. “Fue el comienzo de la mejor etapa del grupo y me encanta el misterio que lo rodea”, afirma Helliwell. “¿Cuál fue realmente el crimen de ese siglo?”.
“Aquel álbum marcó el nivel que después intentaríamos mantener en todos los discos posteriores”, concluye Siebenberg. “El compañerismo entre nosotros fue extraordinario, y es increíble lo que se puede conseguir cuando a nadie le preocupa quién se lleva el mérito”.
















































