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"Buscando el éxito después de Supertramp" (Enero 1985)

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Artículo de Keith Tuber que apareció en la revista norteamericana "Orange Coast" pocos meses después de la publicación del primer disco en solitario de Roger Hodgson.


Roger Hodgson es un hombre sensible y de voz suave a quien le gusta mantener su intimidad. Por extraño que parezca, vive con su familia en la pequeña y pintoresca localidad de Nevada City, históricamente conocida por sus minas de oro, apartado del agitado estilo de vida del que otras estrellas de Hollywood parecen disfrutar.

Sin embargo, sus ademanes tranquilos son típicamente californianos. Se expresa con claridad y habla con un aire más de autoestima que de la arrogancia que se podría suponer teniendo en cuenta sus méritos discográficos. A veces, el entusiasmo de su voz es inconfundible, incluso contagioso. Roger Hodgson es un hombre que sabe dónde quiere llegar, y está impaciente por conseguirlo.

¿Y quién es Roger Hodgson? Cofundador del mega-grupo de los 70 Supertramp, Hodgson es un artista que ha vendido más de treinta millones de discos. Aún así, y dado que los miembros de la banda siempre han deseado mantener el anonimato como individuos, sólo los fans más acérrimos del grupo conocen a Roger Hodgson por su nombre.

El espera que eso cambie. Hodgson acaba de publicar su primer álbum desde que dejó la banda en 1983. Aunque el disco, titulado ‘In the eye of the storm’, está consiguiendo progresar bien en las listas de éxitos, Hodgson se ha dado cuenta de que establecer su propia identidad al margen de su antiguo grupo no es una tarea fácil.

“Eso ha requerido, y sigue requiriendo, mucho trabajo”, dice durante una visita a su compañía de discos en Hollywood. “Creo que mi voz es lo más importante que tengo, pero por lo que respecta a mi identidad personal, sólo los seguidores más fervientes de Supertramp saben que existe un Roger Hodgson. Los miembros del grupo siempre hemos mantenido ocultas nuestras identidades detrás de Supertramp”.

En realidad, este es el segundo intento de Hodgson, nacido en Gran Bretaña, como artista en solitario. El primero tuvo lugar después de graduarse en el instituto en 1969. Había firmado un contrato con un editor musical, publicando un single con dos canciones. Cada una de ellas se convirtió en un pie de página dentro de la historia del pop. Una, ‘Mr. Boyd’, llegó al número 28 en las listas de Kansas City, y en ambas participó un músico que estaba a punto de emprender su meteórico ascenso hacia la fama: Elton John.

Hodgson renunció a su carrera en solitario cuando se unió a Rick Davies para formar Supertramp en 1970. Con Hodgson y Davies componiendo las canciones y encargándose de las voces, más la adición de John Helliwell, Dougie Thomson y Bob Siebenberg, la banda se convirtió en una de las grandes atracciones de los años 70, una década que ha sido calumniada en lo que se refiere a la calidad de su música.

En cualquier caso, Supertramp, fiel a su compromiso respecto a la calidad musical, ejemplificada en discos como ‘Crime of the century’, ‘Crisis? What crisis?’, ‘Even in the quietest moments’ y ‘Breakfast in America’, habría brillado igualmente en cualquier otra década.

Así pues, ¿cómo es la vida después de Supertramp? “¿Quieres decir después de la muerte?”, responde Hodgson, en referencia a sus últimos años de asociación con la banda, un período oscuro salpicado de luchas intestinas y desencuentros creativos. De hecho, ya contempló la posibilidad de dejar el grupo en 1979, aunque aguantó cuatro años más. Pero cuando en 1982 grabaron su disco ‘Famous last words’, de título profético, él ya había tomado una decisión.

“Llegué a la conclusión de que la banda ya había alcanzado su cima. Daba la impresión de que el espíritu del grupo había desaparecido, de que una parte de nuestros sueños habían desaparecido. Ya no había ninguna ambición dentro del grupo, y me pareció muy peligroso que nos acomodásemos como millonarias estrellas del rock, algo que les había pasado a otros músicos de nuestra época. Y yo no quería que a mí me ocurriese lo mismo”.

“‘Famous last words’ fue un último intento desesperado para ver si todavía los cinco éramos capaces de sacar adelante un álbum. Tardamos dieciséis meses en grabarlo, y la mayor parte de las grabaciones fueron un infierno. Aquello nos demostró que, definitivamente, no había manera de que siguiéramos por ese camino”.

Hodgson, que ya había estado trabajando en un álbum en solitario antes de su última gira con Supertramp, decidió desecharlo y empezar de nuevo. Había empezado a trabajar en el disco durante un período muy complicado de su vida, mientras se enfrentaba a un gran estrés. Según admite, la música sufrió las consecuencias.

Así que comenzó a escribir nuevas canciones, que eran más optimistas y tenían más energía. Se pasó siete meses grabándolas en su estudio, una instalación de 48 pistas que se había montado en su propia casa. El resultado fue ‘In the eye of the storm’, álbum compuesto, arreglado, cantado y producido por Roger Hodgson, quien además toca en el mismo la mayoría de los instrumentos.

“Fue más sencillo en muchos sentidos”, dice el artista sobre el proceso de grabación, “porque sabía lo que quería y no tenía que explicárselo a nadie. Pero también fue más difícil en otros aspectos, al convertirme en el único productor, músico, líder, planificador, director, todo. Cuando tienes el hombro de otra persona sobre el que llorar si las cosas no van bien, eso te reconforta. Pero cuando sólo puedes llorar sobre tu propio hombro, a veces se hace muy duro”.

La gente le ha dicho a Hodgson que el resultado final del álbum suena mucho a Supertramp, a la parte de Supertramp que era suya. El acepta cortésmente la comparación, y añade que, al menos parcialmente, lo ha hecho de forma intencionada. “De momento me conformaría con conservar el público que tenía en Supertramp. Tal vez con el próximo disco prefiera arriesgarme un poco más”, dice.

Como principal impulsor de Supertramp, Hodgson fue el arquitecto jefe de los legendarios conciertos del grupo, así como el cantante y compositor de la mayoría de las canciones más famosas de la banda, como ‘Dreamer’, ‘The logical song’, ‘Breakfast in America’, ‘Take the long way home’ y ‘Give a little bit’, entre otras. Sus antiguos colegas piensan seguir adelante con Supertramp, pero nadie pone en duda que la banda y su producto van a sufrir un cambio drástico.

“Los otros cuatro querían permanecer juntos, y están grabando otro álbum de Supertramp”, dice Hodgson. “Van a ver qué tal funciona, pues no están muy convencidos sobre cuál puede ser el resultado”. Por lo que respecta a ese álbum, “Triunfará o fracasará por méritos propios”, dice Hodgson. “Se tratará de una entidad totalmente distinta. Podría ser un disco estupendo, en cuyo caso triunfará”.

“Yo estaba convencido de que podía hacer mejor música por mi cuenta que dentro de Supertramp, o dentro del grupo en el que Supertramp se había convertido. Estoy muy orgulloso de lo que he alcanzado a nivel individual y con Supertramp. Vivimos diez años geniales, y creo que siempre mantuvimos un nivel de calidad muy alto. Los últimos cuatro años no fueron tan buenos, pero así es la vida”.

Hodgson no tiene pensado salir de gira hasta que publique su segundo álbum en solitario. Sabe que el espectáculo en directo de Supertramp es difícil de igualar. En cualquier caso, eso ya es el futuro. De momento, Hodgson se limita a mirar las listas de éxitos, y le gusta lo que ve. Para él, esta es una época excitante.

“Veo este álbum como un gran punto de partida”, dice. “Me siento como si hubiese vuelto a nacer. Me encuentro fenomenal, con ambiciones, con pasiones, como si acabase de empezar en el mundo de la música. Para mí, esto es como un nuevo comienzo”.