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"Es una progresión lógica" (Abril 2010)

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Artículo de Russell Baillie publicado en el diario "The New Zealand Herald", pocos días antes de las dos actuaciones de Roger Hodgson en Nueva Zelanda.



Roger Hodgson dejó Supertramp en el momento de más popularidad de la banda. Poco antes, en 1979, se le podía escuchar en todo el mundo mientras contemplaba su juventud perdida hacía tiempo. “Cuando yo era joven, parecía que la vida era tan maravillosa, un milagro, hermosa, mágica” cantaba su aguda voz entre el sincopado sonido de un piano eléctrico Wurlitzer.

Por entonces, a Hodgson le faltaba un año para cumplir los 30. Era uno de los dos cantantes y compositores de Supertramp, una banda que, tras sus inicios en el ‘rock arte’ durante la época inmediatamente posterior a los Beatles, se había convertido en el conjunto más famoso del mundo con el álbum millonario en ventas ‘Breakfast in America’ y éxitos como ‘The logical song’, citada anteriormente.

Aquel era el sexto álbum de una carrera discográfica que había comenzado a principios de los 70, y fue el que les llevó a conocer un tipo de éxito que no volverían a experimentar nuevamente jamás. Hodgson dejó el grupo cuatro años después y tardó mucho tiempo en volver al mundo de la música, pero ahora está haciendo una gira en solitario bajo el nombre de ‘La Voz de Supertramp’.

Hablando desde su casa, al Norte de California, su acento todavía muestra restos de sus raíces de Oxford, y se ríe al pensar que esa frase inicial de su canción todavía tiene algo más de relevancia en la actualidad. “Esa canción trataba sobre el hecho de no saber nada. La frase ‘Por favor, dime quién soy yo’ lo dice todo”.

Supertramp se había construido alrededor de la sociedad de Hodgson y Rick Davies, cuya forma de componer y su voz más grave y áspera estuvo detrás de otros éxitos del grupo como ‘Goodbye stranger’ y ‘Bloody well right’.

Tras la marcha de Hodgson en 1983, Davies se quedó con el nombre de la banda y siguió grabando discos y saliendo de gira hasta principios de este siglo. Más conocido por ser miembro de Crowded House, Mark Hart asumió el papel que tenía Hodgson en la banda como cantante e instrumentista.

Aunque se marchase en 1983, Hodgson no se anda con rodeos cuando habla sobre su parte en el legado de la banda. Y ya que se han producido algunos movimientos dirigidos a reunir a la formación original, él también da pistas sobre la razón de que no haya ocurrido nunca.

“Tuvimos algunos desacuerdos. No sé si queda algo de rencor”, dice Hodgson, añadiendo que el pacto verbal al que había llegado con la banda para que no tocasen sus canciones tras su marcha fue rápidamente incumplido. “Eso fue lo único por lo que me sentí traicionado”.

Hodgson dice que dejó el grupo en 1983 no para hacer una carrera en solitario sino para ocuparse de su familia, algo que no cree que pudiera haber hecho bien si hubiese seguido saliendo de gira.

“Vivía en Los Angeles y me di cuenta de que aquel no era un buen entorno para formar una familia. Comprendí que en la siguiente fase de mi vida debía ejercer de padre y ocuparme del crecimiento de mis hijos, o en caso contrario me arrepentiría diez o quince años después. Aquello me trajo muchos problemas, porque dejar la banda en lo más alto de su popularidad no fue una decisión popular para nadie”.

Hodgson grabó algunos discos en solitario, principalmente porque tenía un estudio casero. Pero varios años después de dejar Supertramp sufrió una caída desde una litera de su casa que le produjo la rotura de sus dos muñecas, y los médicos le dijeron que no podría volver a tocar.

“Aquello me condujo a una profunda búsqueda espiritual y acabé diciendo ‘No, no voy a aceptar ese diagnóstico’. Me puse en marcha e hice todo lo que estaba a mi alcance para intentar recuperarme, desde rezar hasta recibir fisioterapia, y con mucha fuerza de voluntad conseguí que mis muñecas volviesen a funcionar”.

Mientras tanto, algunas de sus canciones han seguido resonando a lo largo de las décadas. ‘Give a little bit’ ha sido utilizada por multitud de causas benéficas. Hodgson interpretó esa canción, y algunas más, en el Concierto de Homenaje a Diana en 2007. La Princesa era una gran fan de Supertramp.

Durante los últimos años ha estado de gira, dando conciertos únicamente respaldado por un músico de acompañamiento, y, según cuenta, a los viejos fans les encanta la calidez que tienen esas canciones desprovistas de arreglos. “Creo que la gente se queda impresionada por el sonido tan completo que tienen esas canciones al interpretarlas con el instrumento con el que las compuse, ya sea el piano, la guitarra o los teclados”.

“Lo que más me impresiona de esas canciones es que no parecen viejas. Tienen una cualidad que les hace ser perennes. No hay ninguna de la que piense ‘Ojala no hubiera escrito esta canción’, incluso aunque yo haya cambiado mucho como persona y sea más viejo y más sabio. Todavía sigo experimentando las emociones que sentía cuando las compuse”.