Juan Lago y Abel Fuentes entrevistaron en exclusiva para THE LOGICAL WEB al músico estadounidense Brad Beyer, uno de los miembros de Ricky & The Rockets, la banda con la que Rick Davies ofreció sus últimos conciertos en Long Island.

TLW: ¿Cuándo y dónde naciste?
BRAD: Nací el 9 de junio de 1951 en Southampton, Long Island, Nueva York, y me crié en Sag Harbor, Nueva York.
TLW: ¿Cómo empezaste a tocar música? ¿Recibiste algunas clases?
BRAD: Recibí un par de clases de batería, pero ninguna de piano ni de armónica. La familia de mi padre, cuyos orígenes se remontan a 1635, lleva cien años haciendo música a nivel local, de forma continua y pública. Yo soy uno de cuatro hijos, todos con aficiones musicales. Siempre había música en nuestra casa.
TLW: ¿Fue la batería tu primer instrumento?
BRAD: Sí. Empecé tocando la batería a finales de los años 50. Mi padre, que era un gran trompetista, y mi madre tocaban la batería en una banda de la comunidad que fue creada en 1957. Ellos fueron los últimos miembros fundadores casados cuando fallecieron a principios de los 90. Así que había un viejo tambor de madera por casa, ¡y yo empecé a golpear cualquier cosa que me encontrase! Seguí con la batería en el instituto, tocando en bandas de garaje, etc. Mi familia se mudó a Santa Barbara en 1968 y terminé mi último año de educación secundaria allí, regresando a casa en junio de 1969. ¡Había cursado los once años, hasta la semana inicial del 12º grado, en la misma escuela donde mi abuela Hildreth formó parte de la primera generación de graduados en 1908! ¡Ella también hacía música!
TLW: ¿Qué pasó cuando terminaste tus estudios de secundaria?
BRAD: Regresé a Santa Barbara en enero de 1970 y pronto comencé a pagarme la universidad tocando la batería en algunas bandas muy buenas. Actuábamos en un montón de bases militares en un radio de 400 kilómetros alrededor de Santa Barbara. Era la época de la Guerra de Vietnam. Nos pagaban independientemente de si el club de suboficiales estaba lleno o no, ¡y los cheques nunca eran rechazados! Buenos lugares, buenos tiempos, buena música y, lo mejor de todo, me mantuve limpio y sano. Al mes de llegar a Santa Barbara, me uní a una banda regional muy conocida llamada The Calliope y conseguimos grabar para Columbia Records en Los Angeles. ¡No podía creérmelo! Tuvimos cierto éxito en la zona sur de California. Fue una experiencia divertida, pero como es típico del negocio, nos estafaron y ahí se acabó todo.
TLW: ¿Cómo empezaste a tocar el piano?
BRAD: Regresé a Sag Harbor en 1974 o 1975, y como mi hermano Bruce también era un buen batería (aunque empezó con el saxo) y a mí siempre me fascinó el sonido del piano, decidí aprender a tocarlo. Tuve la suerte de conocer en Santa Barbara a un gran músico y compañero de estudios, Bob Long. Siendo aún un adolescente, ganó el premio Scott Joplin Ragtime, que le fue entregado por el mismísimo Hubie Blake. Bob me enseñó algunas cosas y me enamoré del piano. Así que estuve profundizando un poco y pronto me encontré tocando en bares con piano y en otros sitios fantásticos aquí en los Hamptons (RISAS).
TLW: ¿Cuándo conseguiste tu primera armónica?
BRAD: Mi hermano Bruce me regaló mi primera armónica hace unos cincuenta años. Yo la tocaba usando un mástil, para acompañar el piano y añadir algunos sonidos diferentes. No era un gran intérprete a nivel técnico, ¡pero sabía cómo mantener al público contento! Con los años, empecé a tocarla más con las manos, aprendiendo a doblar notas y escuchando a los grandes. Ahora es el instrumento que más toco. ¡Es más fácil y rápido de empaquetar!
TLW: ¿Cuáles fueron tus principales influencias musicales en aquellos primeros años?
BRAD: Teníamos una vieja gramola Seeburg Select-O-Matic de 1958, siempre repleta de los mejores vinilos. Vivir en esa familia musical fue muy sencillo. No teníamos mucho dinero, pero siempre disponíamos de buenos equipos de alta fidelidad, y más tarde, de equipos estéreo, para escuchar discos. Mi hermano mayor, Bob, que ahora tiene 80 años, era y es un genio de la electrónica. Le encantaban los discos antiguos y, si no fuera por él y por Bruce, de 76 años, quizá yo nunca habría escuchado a Little Richard, Chuck Berry, Fats Domino, Elvis Presley, Johnny Cash, Carl Perkins, etc., cuando aparecieron en la escena musical entre 1954 y 1955.
TLW: Así que tus hermanos fueron muy importantes en tu desarrollo musical...
BRAD: Mis hermanos mayores me dejaban entrar en 'el fuerte', 'la tienda' o cualquier rincón secreto donde se metieran para sintonizar una vieja radio portátil RCA o poner los viejos discos de 78 rpm y los primeros de 45 rpm. ¡El ritmo y la energía eran contagiosos y creaban una adicción instantánea! Mi hermano Bob estudió en la escuela de electrónica RCA en Nueva York y se puso a trabajar en la tienda Macy's que había en la calle 34, en la sección de equipos de música. Así que siempre traía a casa discos y productos nuevos. ¡Nos lo pasábamos genial!
TLW: ¿Y tus padres?
BRAD: Mi padre, que era un fabricante de herramientas y prensista muy cualificado en Bulova Watch Co., y sus hermanos, todos hijos de la Gran Depresión, tocaban instrumentos de metal, y solían interpretar cantatas de cuartetos de viento por Navidad en la iglesia Old Whaler's de mi pueblo natal, Sag Harbor. Mi tío Ellis, el hermano menor de mi padre, también vivía con nosotros, ya que sus padres murieron muy jóvenes. Era un gran fan de Benny Goodman, Gene Krupa, Artie Shaw, Billie Holiday, Teddy Wilson, Fats Domino, Hank Williams, Stan Kenton, etc., de todas las 'big bands' y también del 'bebop'. ¡Así que allí había música a todas horas, y eso que mis padres ni siquiera bebían! Mi padre tocaba en pequeños grupos, y de vez en cuando venían a ensayar a casa, lo cual nos encantaba. Nos sentábamos a verles tocar y a aprender todo lo que podíamos escuchándoles. Además, Bruce, mi padre y yo cantábamos en un coro de sesenta voces masculinas llamado 'The Whaler's Chorus'. Yo tenía 16 o 17 años, y era increíble escuchar esas armonías. También tocábamos en la banda y en el coro del colegio, y en todos los musicales. A algunos niños les atraían los deportes, pero a nosotros nos iba más la música.
TLW: ¿Qué música destacarías de aquellos años?
BRAD: Tuvimos mucha suerte. El 'Top 10' de las listas de éxitos contenía todo tipo de géneros musicales: The Four Seasons, Frank Sinatra, Dean Martin, el sonido de California, la Motown, la Invasión Británica, Herb Alpert, Al Hirt… Y Louis Armstrong, que apeó a los Beatles del número 1 con 'Hello Dolly'. A sus 62 años, fue la persona de mayor edad en llegar al número 1. ¡Qué gran época para escuchar discos!
TLW: ¿Qué equipo de batería usabas por entonces?
BRAD: En 1964 ni siquiera podíamos permitirnos una batería de verdad. Improvisábamos baterías con cajas de cartón y tambores viejos que la gente tiraba a la basura. Nuestro instituto consiguió en 1963 una preciosa Slingerland de 3 piezas que tocábamos como locos. Dar golpes era lo que más se llevaba (RISAS). Recuerdo comprar por 150 dólares una pequeña y coqueta batería Kent, pero nuestra primera batería decente llegó en marzo de 1966: una preciosa Red Sparkle de 4 piezas, modelo Shelly Manne, de Leedy. ¡Todavía la conservamos, tiene un aspecto magnífico y suena genial! En la actualidad tengo una preciosa Gene Krupa nacarada de 4 piezas de 1970, en perfecto estado. Mi hermano Bruce fue quien me la consiguió. ¡El tiene ocho baterías, todas muy antiguas!
TLW: ¿En qué otras bandas tocaste en los años 70, además del grupo de 'rock and roll' clásico Hot Wax?
BRAD: Hot Wax era en realidad la banda de mi hermano Bruce. Tocaban por toda la zona oriental de Long Island, y yo me uní a ellos varias veces. Eran muy buenos y siempre dejaban muy satisfecho al público en todas partes. Era la mejor banda local de aquella época. Bruce y yo también tocábamos con otros dos chicos Beyer, y nos hacíamos llamar los Beyer Bros. Una vez que me adentré en el piano, el mundo de los bares con piano fue mi ruta habitual durante mucho tiempo. No tenía que preocuparme por una banda ni todas sus complicaciones. Muy pronto empecé a componer canciones y a tocar en algunos de los mejores locales de esta zona, como el de Bobby Van, que era un amigo mío y un gran pianista. ¡Descanse en paz, su taberna en Bridgehampton era legendaria! Prácticamente me dediqué solo a eso hasta que mi esposa Wendy y yo nos mudamos a Houston, Texas, en febrero de 1979. No se lo digas a nadie, por favor (RISAS).
TLW: ¿Qué tal fue tu experiencia musical en Houston?
BRAD: Me abrí camino en algunos clubs interesantes, me relacioné con varias bandas locales bastante buenas y me encontré en el escenario junto a Mickey Gilley en el club del mismo nombre. ¡Menuda experiencia! Estuve a punto de salir de gira con ellos, pero fue su primo Carroll Gilley quien les acompañaría en la carretera. En cualquier caso, yo continuaba escribiendo canciones y haciendo anuncios en las emisoras de radio locales mientras mantenía un trabajo estable. Seguí tocando y componiendo durante los seis años que estuvimos en Houston, no se lo digas a nadie (RISAS). Nuestra primera hija, Haleigh, nació en 1984, y cuando cumplió seis meses regresamos a casa, en mayo de 1985. Entonces, ya con una familia, empezamos un nuevo trabajo y montamos nuestra casa, que diseñamos y construimos nosotros mismos. Dejé de lado la música a gran escala durante casi treinta años, exceptuando algunos pequeños eventos locales, actos benéficos, etc. Pero todavía encontraba algo de tiempo para componer unas cuantas canciones.
TLW: ¿Te has planteado alguna vez grabar un disco en solitario con tu propia música?
BRAD: No, nunca he hecho una grabación profesional ni he publicado un CD con mi música, ¡pero es algo que tengo en mi lista de tareas pendientes y acabaré haciéndolo!
TLW: Al margen de tu carrera musical, eres un artista visual… ¿Estudiaste Arte?
BRAD: Siempre me gustó experimentar con 'material artístico' y solía dibujar lo que veía por la ventana, imitar personajes de dibujos animados, etc. Cuando fui a Santa Barbara ese último año, durante la primera semana, un día estaba mirando a través de la ventana dentro del edificio de Arte. Era después de clase, y estaba esperando a que Bruce me recogiera. Un señor se me acercó e inició una conversación. ¡Enseguida se dio cuenta de que yo no era de Santa Barbara! Le dije lo impresionado que estaba con el talento de los chicos del instituto, y él asintió y me dijo: "Son mis alumnos y estoy muy orgulloso de ellos". Era el Sr. Remick y me ayudó a cambiar mi vida. Me preguntó si yo hacía algo relacionado con el arte, y le dije que siempre había querido pero nunca había tenido la oportunidad. Entonces me dijo: "¿Te gustaría unirte a mi clase? Puedo hablar con tu tutor académico". Y me apunté. Hice mi primera acuarela de Butterfly Beach con las Islas del Canal al fondo. El subdirector la eligió para tenerla expuesta en su despacho el resto del curso.
TLW: ¿Qué otros dibujos hiciste por entonces?
BRAD: Después llegó mi primer retrato de John Lennon, de unos 3 metros y medio de altura, con una luz estroboscópica detrás. Fue todo un éxito, y este 'novato inexperto' del pequeño Sag Harbor dio otro paso adelante. Al año siguiente, cuando fui al Santa Barbara City College, me inscribí en otras dos clases y disfruté cada minuto de ellas. El resto de mi aprendizaje fue autodidacta. En 1973, después de hacer un retrato al carboncillo de Ernest Hemingway, dejé de dibujar en plan serio hasta que en 2014 surgió este nuevo estilo con 'John Lennon: una obra incompleta', que hice para el 65º cumpleaños de Bruce. Y mi vida volvió a cambiar...
TLW: Además de a John Lennon, has dibujado a muchos otros iconos del 'rock' como Bob Dylan, David Bowie, Cher, Paul McCartney, Johnny Cash, Joni Mitchell, Jimi Hendrix y Aretha Franklin... ¿Eres fan de todos ellos?
BRAD: Sí, muy fan. Como he dicho antes, crecí en una época especial y nos malcriaron con toda esa música que teníamos para elegir. A veces me piden que dibuje a un artista que no conozco, y entonces tengo que profundizar en su vida y en su música. Necesito tener una idea de lo que les ha inspirado en su carrera.
TLW: Tu arte ha sido expuesto en galerías como The White Room Gallery en East Hampton... ¿Estás contento con el reconocimiento que has recibido por tus cuadros?
BRAD: Sí, muchísimo. Esa fue mi primera exposición de verdad. Antes había presentado algunas piezas en el Ashawagh Hall de Springs, en East Hampton. Mi amigo Huck Esposito les habló de mí a las dueñas de The White Room Gallery, y ellas me pidieron que llevara mis obras. Fue todo un éxito, el pasado mes de abril. ¡Nunca habían tenido tanto público en veinte años de exposiciones! La acogida fantástica, e incluso vendí algunas piezas. Toda la exposición fue genial, y Andrea y Kat son simplemente fantásticas. Tengo cinco o seis piezas expuestas allí, hasta finales de mes. Echa un vistazo a la página web de The White Room Gallery. Tal vez hayas visto las fotos.
TLW: Uno de tus cuadros expuestos en The White Room Gallery es de Stephen Talkhouse, el nativo americano de Montauk que vivió en el siglo XIX... ¿Eres tú el autor del retrato suyo que puede verse en el escenario de la sala Stephen Talkhouse en Amagansett, donde solían tocar Ricky & The Rockets?
BRAD: ¡Bien visto! Yo puedo atribuirme el mérito del dibujo que hay a la izquierda del escenario, pero ese famoso fondo fotográfico es una ampliación de una de las pocas fotos disponibles de él, Stephen Taukus Pharaoh, que tiene una historia increíble. Solía repartir el correo caminando de un pueblo a otro. También actuó en el circo Barnum, compitiendo contra un caballo. Está enterrado aquí, y yo menciono todo eso en la 'historia de fondo' de su retrato. Hago una para cada pieza, y las tengo en códigos QR. Sin esa historia de fondo, el espectador se pierde todo el 'panorama’ que hay alrededor, ya que yo 'engaño' a sus ojos para que vean lo que quiero que vean. Un pequeño detalle: su antepasado fue el jefe Wyandanch, el líder de los Montauketts de Long Island. Un antepasado mío, Lion Gardiner, se reunió con él en Napeague, entre Amagansett y Montauk, y negoció esas tierras con los propietarios de East Hampton allá por 1643. Curioso, ¿verdad? La familia Pharaoh sigue viviendo en Sag Harbor. Casualmente, vivían justo al lado de donde se crio mi padre.
TLW: Parece que solo eres un aficionado, como músico y como artista... ¿A qué te dedicas profesionalmente?
BRAD: Desde 1989 soy propietario de una empresa de inspección de casas llamada "Beyer:Buyer Home Inspection Services, Inc." Si alguien quiere comprar una vivienda o un edificio comercial, hago una revisión exhaustiva y elaboro un informe. Probablemente he revisado más de veinte mil propiedades.
TLW: ¿Te gustaba la música de Supertramp antes de conocer a Rick Davies? ¿Eres fan de la banda?
BRAD: Las grandes voces y la maestría musical siempre me han cautivado, y Supertramp me pareció un grupo fantástico la primera vez que les escuché. Cuando estuve en Houston ya eran todo un fenómeno, y yo apreciaba mucho lo que hacían. Ojalá pudiera haberles visto cuando actuaron allí el 5 de mayo de 1979. Pero acabábamos de llegar a Houston, estábamos sin blanca y luchábamos por salir adelante. Por entonces no nos sobraba el dinero.
TLW: ¿Cómo conociste a Rick?
BRAD: Le conocí en los años 90. Los Beyer Bros estábamos tocando en un concierto benéfico, y él vino con un amigo nuestro, un pariente de mi esposa. Preguntó quiénes eran esos Beyer Boys y le hizo gracia conocer la historia local que teníamos. Gracias a ese mismo 'primo', Wendy y yo fuimos invitados a una de sus fiestas del Boxing Day, allá por 2012. Me sentí muy a gusto allí y toqué algunas canciones navideñas en su hermoso piano. Mike Reilly, de Pure Prairie League, que estaba tocando el bajo, me preguntó si tenía una armónica y yo llevaba varias en el coche. Tocamos algunas canciones todos juntos, y lo hice bien. Cuando el baterista tuvo que irse a un concierto en el Talkhouse, al otro lado de la calle, le pregunté a Rick si le parecía bien que me sentara a la batería. Me dijo: "Ah, ¿también tocas los tambores?". Le dije que yo había empezado tocando la batería, y él me respondió: "¡Yo también!". Así que canté un poco, toqué el piano un poco, toqué la armónica un poco y toqué la batería un poco. Además, conocía a casi todos los que estaban allí. Y supongo que dejé algún recuerdo en Rick, porque volvieron a invitarnos al año siguiente.
TLW: ¿Y qué sucedió ese siguiente año?
BRAD: Cuando llegué al año siguiente, Rick me preguntó si había llevado una armónica, y le dije que no porque no quería ser presuntuoso y dar por sentado que iba a volver a tocar. Me dijo que era un 'maldito idiota' y me bajó a empujones hasta su estudio y sala de ensayo, que me dejó alucinado. Nunca había visto nada igual. Cogimos unas cuantas armónicas de un cajón que estaba lleno de ellas, subimos las escaleras y lo pasamos muy bien. Sue y Rick organizaron una fiesta genial. ¡Son tan amables! Y lo mejor de todo es que su casa está a pocos minutos de la nuestra, ahora que vivimos en Amagansett, ¡justo al final de la calle del Talkhouse! Fue de mucha ayuda estar tan cerca de Rick y Sue cuando él se puso enfermo. Podía desplazarme hasta allí enseguida si necesitaban ayuda con algo.
TLW: ¿Has hablado alguna vez con Rick sobre tus dibujos, teniendo en cuenta que él fue estudiante de Arte en su juventud?
BRAD: Recuerdo que en una de las fiestas del Boxing Day, debió ser en 2014, poco antes de que se pusiera enfermo, le enseñé el retrato de John Lennon que había hecho el mes de julio anterior. Yo sabía que él fue estudiante de Arte, y recuerdo que dijo: "¡Oh, el chico Johnny!". Le gustó el concepto de la obra y le llamó la atención el enfoque que yo le había dado. Poco después, ya entrados en el año 2015, hice un retrato para Rick de él mismo en tres poses diferentes. Algo para mirar mientras estás 'tirado en el sofá'. En cualquier caso, Rick apoyó mucho mi obra. Siempre sonrío al recordarle hablándome sobre "la importancia de la firma correcta".
TLW: Vi en Facebook uno de esos retratos de Rick que hiciste y me encantó...
BRAD: Lo hice para un amigo que tenemos en común Rick y nosotros, un tipo de East Hampton. ¡Dios mío, no sabía que estaba colgado en Internet! Gracias por tus palabras, las aprecio mucho. También tengo un retrato de los jefes de A&M Records que Rick y Sue me pidieron que hiciera para Herb Alpert tras la muerte de Jerry Moss. Escribo historias de fondo para cada uno de mis retratos. Ahora mismo tengo unos setenta retratos, después de no haber pintado nada en cuarenta años.
TLW: ¿Sabes si Rick continuó pintando en sus últimos años?
BRAD: En cuanto empezó a sentirse mejor, cogió sus pinceles y empezó a crear algunas piezas abstractas. Siempre le encantó el arte. Cada vez que yo terminaba una obra nueva, iba a ver a Rick para informarle, y el siempre era sincero conmigo. Por cierto, Rick se comportó como un gran amigo al venir a mi primera exposición en The White Room Gallery el pasado mes de abril y tocar música de fondo, como él la llamaba, para mis amigos. Le dije que les diría a todos que guardasen silencio para oirle tocar y él me respondió con una risita: "No, esta es tu noche, saluda a la gente y diviértete porque yo estoy aquí como un amigo tuyo, no como Rick Davies, la famosa estrella del 'rock and roll'". Siempre bromeaba con eso, y era lo que menos le importaba. Nunca presumía de nada, pues era muy humilde. Lo que de verdad le importaba era la música, y ser una estrella del 'pop' no era su objetivo. Y, aun así, se convirtió en una leyenda de la música.
TLW: ¿Cómo empezaste a tocar en directo con Rick?
BRAD: Aprovechando las noches del Boxing Day, que eran inolvidables, me pasaba a verle de vez en cuando para ver cómo se encontraba... Cuando Rick empezó a sentirse un poco mejor, me llamó porque estaba buscando un afinador de pianos. Estuvimos dándole vueltas al asunto y le conseguí uno bastante bueno. En una de esas conversaciones, me sugirió que llevase unas armónicas y un teclado para empezar a tocar un poco con la idea de volver a ponerse en forma. Fue entonces cuando comenzaron las sesiones 'habituales'. Mike Reilly, el batería Dave Giacone, yo y luego también Bosco Michne. Cuando surgió la idea de dar un concierto, Ron Delsener sugirió que GE Smith también se uniera a nosotros, y después yo llamé a Scott Kreitzer. Así que se acordaron las fechas para los dos primeros conciertos en el Talkhouse y nos pusimos manos a la obra. Rick logró conjuntarnos a todos.
TLW: Actuaste en siete conciertos con Ricky & The Rockets, entre 2018 y 2024... ¿Qué supuso para ti estar sobre el escenario con Rick Davies todas esas veces?
BRAD: Yo vivía por esos conciertos y disfrutaba cada momento de la preparación y de la actuación. Debo admitir que al principio me sentía muy inseguro, porque no era un 'profesional' como todos los demás. Yo era un inspector de viviendas al que le encantaba experimentar con la música y tenía una energía increíble. Mike y Bosco me enseñaron mucho sobre la música, el ritmo, 'dejar huecos' y escuchar. Estar junto a Rick, Mike y GE en el mismo escenario fue alucinante. ¡Y tener a un músico de viento como Scott y una sección rítmica tan buena fue lo máximo!
TLW: Debió ser un gran honor para ti ser elegido por Rick para formar parte de su banda...
BRAD: Recuerdo que una noche estábamos en el Talkhouse, probablemente viendo tocar a GE o a Pure Prairie League, y le pregunté a Rick: "¿Por qué, con todos los músicos que hay en tu agenda, me has metido a mí en esto?". Y él me respondió enseguida: "¡Porque eres mi hombre de hierro y puedes cargar con cualquier bulto de mi equipo!" (RISAS). Supongo que yo le mantenía alto el ánimo. Estoy muy orgulloso de todos los conciertos que dimos y del tiempo que pasamos juntos en esa sala de ensayos. Ha sido una de las cosas más memorables de mi vida. Y lo mejor de todo es que conocí a un amigo excelente que confiaba en mí.
TLW: ¿Qué recuerdas de tu primer concierto con Ricky & The Rockets aquel 28 de agosto de 2018?
BRAD: Pues que estaba en el camerino del Talkhouse y me encontraba muy emocionado. Era una noche muy importante para mí, el aficionado local (RISAS). Dije: "Estoy tan excitado que probablemente necesitaría cuatro sedantes para calmarme"... Rick respondió: "¡No serían suficientes!". Como he dicho antes, yo tengo muchísima energía aunque no tome productos químicos o ni siquiera café.
TLW: Unos cuantos músicos de Supertramp como Mark Hart, Carl Verheyen y Marty Walsh también se subieron al escenario ese día... ¿Qué impresión te causaron?
BRAD: Todos esos 'supertramperos' fueron muy amables y atentos. Recuerdo comentar que Mark debía tocar más canciones, ya que él era un auténtico 'miembro de la banda', y uno de ellos dijo: "Ni hablar, esta es vuestra noche". Todos querían mucho a Rick y se alegraron de volver a verle sobre un escenario haciendo lo que mejor sabía hacer. Pasamos un buen rato juntos después del concierto, y todos eran geniales. Me encantaría volver a verles algún día, y estoy muy agradecido de que hicieran aquel viaje para acompañar a Rick. Todos son grandes y exquisitos músicos.
TLW: En octubre de 2024 asistí al último concierto de Ricky & The Rockets en el Talkhouse, y era evidente que entre Rick y tú había mucha complicidad...
BRAD: Sin duda alguna. No me gustaba mucho estar detrás de él, porque no podía ver bien lo que hacía ni cuándo cantaba, para hacerle los coros. Pero, en general, todo fue muy emocionante. En las fotos puede apreciarse cómo yo estaba continuamente pendiente de él. Definitivamente, estuve muy ocupado en esos conciertos. Fueron momentos inolvidables.
TLW: En la fiesta posterior al concierto, Rick me dijo que había estado trabajando sobre algunas canciones antiguas de Supertramp, como 'Try Again' y 'Forever', y que le gustaría publicar un disco con The Rockets... ¿Sobre qué otras canciones trabajasteis? ¿Llegasteis a grabar algo en su estudio?
BRAD: Sí, tocamos algunas canciones más. Cuando Mike, Bosco y yo nos uníamos a Rick en esas sesiones prácticamente semanales, repasábamos un montón de viejas canciones de Supertramp: 'Asylum', 'Forever', 'You Started Laughing', 'Still in Love', 'A Sting in the Tail', 'Goldrush', 'Put On Your Old Brown Shoes' y otras. Yo tocaba la batería. Esos ensayos ponían a Rick en forma y le daban la oportunidad de cantar, manteniendo su voz a un buen nivel. No grabamos nada, al margen de lo que yo registré con mi teléfono.
TLW: ¿Qué puedes contarnos sobre la libreta que tenía Rick en la que anotaba los chistes que más le gustaban?
BRAD: Es curioso que menciones esa libreta, porque yo hablé de ella hace unas noches. Sue nos invitó a los Rockets a una cena muy agradable en East Hampton y nos saludó a todos, dándonos las gracias por nuestra música y nuestra amistad, que sirvieron para animar a Rick, permitiéndole reírse e involucrarse en lo que amaba, manteniendo su voz en forma. Aquellas reuniones le ofrecían algo que él esperaba con ilusión. Nos llamaba y nos decía: "Oye, ¿podemos ensayar? ¿Nos vemos el miércoles o el jueves? ¿O qué hacemos?". En la cena hablé de ese cuaderno con sus chistes y ahora lo mencionas tú, así que es muy curioso.
TLW: ¿Cómo fue esa cena?
BRAD: Nos lo pasamos genial, fue una reunión muy agradable. Nos alegramos mucho de reunirnos y volver a vernos. Hacía tiempo que yo no veía a ninguno de ellos. Todos son buena gente, y querían mucho a Rick. En caso contrario, no habríamos dedicado parte de nuestro tiempo a tocar con él, pues no estábamos allí para que nos pagasen. Nos 'pagaban' de otra forma, con el privilegio de estar juntos. Rick y Sue han sido muy generosos. Nos invitaban a cenar o a visitarles, pero no nos importaba el dinero. Estábamos tocando y divirtiéndonos no solo con un músico de primera categoría, sino con un tipo genial que era muy fácil de tratar. Nunca se comportó como alguien altivo o impertinente. Simplemente hacía gala de ese humor inteligente que te hacía permanecer alerta. Y Sue es alguien muy especial, una mujer muy buena y fuerte, y a ella también la quiero mucho. Ahora se mantiene muy ocupada y se encuentra bien.
TLW: ¿Qué te parece que Roger Hodgson no haya compartido un mensaje de condolencia para su antiguo socio y compañero de banda? ¿No es un poco decepcionante?
BRAD: Si eso es cierto, estoy de acuerdo. Ahí es cuando el ego y el orgullo tienen que dejarse a un lado. Hablamos de persona a persona, y de cualquiera que te hayas cruzado en tu vida. Todos sabemos que queremos compartir lo que sentimos por personas a las que tal vez ni siquiera conocemos cuando escuchamos historias tristes. Y podemos compartir una emoción de dolor, de tristeza o de pena. No sé si Roger ha contactado con Sue. Esperemos que sí lo haya hecho, aunque ella no ha dicho nada. Creo que la falta de 'reconocimiento' es vergonzosa. Incluso Paul McCartney y John Lennon, con todo lo que pasaron, se querían y no tenían miedo de decirse que se querían. Así que estoy de acuerdo contigo: creo que es muy decepcionante que cualquier ser humano no comparta algo de dolor por la muerte de alguien. Pero mejor no juzguemos si no sabemos qué es lo que ha sucedido realmente.
TLW: Para terminar... ¿Qué opinión te merece Rick como músico?
BRAD: "Un amigo en la necesidad, un amigo de verdad" ("A friend in need, a friend indeed"), como dice esa canción de 'Indelibly Stamped'. Encaja muy bien con Rick. Era un músico serio, un maestro, un apasionado del 'jazz', un amante de la música clásica... Aprendí mucho de él sobre música, sobre la historia de la música, sobre la música clásica, sobre el 'jazz' y todo lo que había detrás de sus largos años de experiencia. Sabía un montón sobre todos los aspectos de la música y sobre las personas que lo hicieron posible. El tiempo que pasamos juntos preparando los conciertos fue muy agradable, con risas, historias, buena música y reuniones que nunca olvidaremos. En los meses que pasaban entre un concierto y otro, si Rick se sentía con fuerzas, Mike, Bosco y yo nos reuníamos y tocábamos piezas de 'jazz', 'rhythm and blues' y algo de buen 'rock and roll' clásico, solo para divertirnos y mantenernos en forma. Todos estos músicos me enseñaron un montón de cosas, y el tiempo que pasé con ellos no tiene precio. Les debo mucho.
TLW: ¿Y como persona, después de haber sido amigo suyo durante muchos años?
BRAD: Rick era muy humilde, muy inteligente, muy divertido, muy honesto. No se creía nadie especial. Era un caballero, un gran narrador de relatos, un historiador y, sobre todo, un verdadero amigo. Nos hicimos muy buenos amigos e hicimos muchas cosas con él y con Sue. Como he dicho, te hacían sentirte muy cómodo en su casa, y Sue se esforzaba al máximo para tenerlo todo en orden. Estuvieron casados casi cincuenta años, desde el 9 de julio de 1976, y fue una bonita historia de amor. En mi cumpleaños, Rick y Sue nos acompañaron a nosotros, a nuestro hijo, a nuestra nuera, a mi hermano Bruce y a mi cuñada, y Wendy y yo acompañamos a Rick y a Sue junto a otras doce personas en la celebración de su 81º cumpleaños el pasado mes de julio. Rick se puso de pie y brindó por "los mejores amigos que un hombre puede tener". Echaré mucho de menos esas historias y los buenos momentos que pasamos juntos. No volver a tocar 'From Now On' me entristece enormemente. Quiero mucho a Rick, y también a Sue. Ella hizo que todo funcionara. Estaré eternamente triste, pero también eternamente agradecido y privilegiado por haber sido su amigo y haber pasado momentos tan maravillosos con él. Rick era un hombre muy especial. Desde luego, no era alguien a quien decirle: 'Adiós, desconocido' ('Goodbye Stranger').
Brad Beyer junto a Rick Davies, en abril de 2025.
Uno de los retratos de Rick realizados por Brad.
















































