Entrevistas en exclusiva
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Estamos celebrando el 11º Aniversario de THE LOGICAL WEB con un homenaje a los primeros años de Supertramp (1969-1973). Participa en los diferentes contenidos especiales que hemos preparado
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Los preludios y las codas, junto a otros mecanismos orquestales, siguen formando parte del rock de Supertramp. Por eso se han ganado la etiqueta de "rock artístico".
Pero, a juzgar por la actuación en East Rutherford, este grupo británico hace un pop que podría ser fácilmente catalogado de "rock cinemático en pantalla a todo color".
Supertramp presenta uno de los espectáculos más elaborados del circuito en cuanto a iluminación, un caleidoscopio con los colores del arco iris que cambia constantemente y que impregna el blanco escenario de todo tipo de matices. Con tres pedestales y media docena de teclados, el escenario es ideal para absorber todo el impacto de las luces de colores.
Pero a pesar de lo pretencioso de las películas, las oberturas, los pasajes rapsódicos y los ocasionales intentos de profundidad en las letras, Supertramp tiende a suavizar todo con lo que los británicos podrían llamar una alegre afinidad por las brillantes melodías y el gancho pop. "The logical song", "It's raining again", "Give a little bit" y muchas otras canciones tienen un lado pop que asoma como una golosina entre las densas texturas instrumentales.
Y aunque los momentos de rock están muy cotizados en los conciertos de Supertramp, se compensan con versátiles acercamientos al colorido instrumental, casi tan rico y variado como su espectáculo de luces. Dominan los teclados, pero los saxofones de John Helliwell le proporcionan una nota humana a todo el proceso, y la guitarra acústica de Roger Hodgson le da un bonito contraste a los masivos acordes de los sintetizadores y los teclados.
Vocalmente el grupo también ofrece contrastes. El tono suave de Hodgson contrasta como voz principal con el de Rick Davies, más áspero y de estilo blues. Y los otros miembros de la banda, junto a dos músicos adicionales, cantan algunas armonías de falsete a los coros, algo que contrasta bruscamente con la voz principal de Davies en "Goodbye stranger".
El nivel del sonido y la forma de mezclarlo fueron muy buenos, y llevaron la música de Supertramp a todos los rincones del recinto.